De todas las industrias con las que he trabajado, el catering es donde la página web más rápido se paga sola. Y también donde más seguido se construye al revés.
El error de empezar por el menú
La reacción natural es llenar la página de platos. Tiene lógica: es lo que vendes. Pero el que está buscando catering casi nunca está decidiendo entre arroz con gandules y paella — está decidiendo a quién le confía la boda de su hija.
Lo que esa persona necesita resolver, en orden, es: ¿están libres mi fecha?, ¿han hecho eventos como el mío?, ¿cuánto cuesta más o menos?, y ¿cómo les escribo ahora mismo? El menú importa, pero llega después.
Lo que sí tiene que llevar
La solicitud de cotización mandando sobre todo lo demás
Ahí es donde un catering gana o pierde el evento. Todo el resto de la página existe para quitar las dudas que frenan ese formulario. Y el formulario tiene que pedir lo que de verdad hace falta para cotizar: fecha, cantidad de invitados, pueblo y tipo de evento. Nada más.
En los sitios que trabajo, ese formulario abre WhatsApp con todo ya redactado. En este país eso convierte muchísimo mejor que un correo — la gente contesta WhatsApp y no contesta correos.
Fotos de eventos reales, no de banco de imágenes
Es la industria donde más se nota la diferencia. Una foto de tu montaje real, con tus mesas y tu gente, vale más que la mejor foto de stock. Y si tienes una estación en vivo, un horno portátil o una paellera, eso es contenido: no es solo comida, es espectáculo, y el espectáculo se enseña.
Decir qué tipos de evento haces
Bodas, corporativos, quinceañeros, brunch, meal prep. Cada uno es una búsqueda distinta en Google y una preocupación distinta del cliente. Un sitio que dice «servicio de catering» a secas compite contra todo el mundo; uno que dice «catering corporativo en el área metro» compite contra muy pocos.
El área que cubres
Si trabajas toda la isla, escríbelo. Si te mueves de Caguas a Fajardo, escribe los pueblos. Es de las cosas que más ayudan al posicionamiento local y de las que más seguido se quedan sin decir.
Algo de precio, aunque sea un punto de partida
Da miedo publicar precios, lo entiendo. Pero un «desde $X por persona» filtra al que nunca iba a comprar y le da confianza al que sí. Si no puedes dar un número, di al menos qué hace variar la cotización.
Tres casos reales, en línea hoy
No son ejemplos hipotéticos — son clientes con sitio publicado que puedes abrir ahora mismo:
- A&K Paellas — paella en vivo para eventos. El chef llega, cocina frente a los invitados y convierte la comida en el espectáculo. Todo el sitio empuja hacia una sola cosa: reservar la fecha.
- Puerto Rico Catering — bodas, corporativos y brunch, con el sitio en español e inglés porque parte de su público no habla español.
- Blue Lagoon Catering — catering con reservaciones. Venía de una instalación con constructor visual y se rehízo en estático: mismo contenido, misma marca, pero sin plugins que actualizar.
Los tres están en su propio dominio y a nombre de sus dueños. Puedes ver más en el portafolio completo.
Lo que no hace falta
Un catering casi nunca necesita tienda en línea con carrito. Nadie compra un evento de 150 personas metiéndolo a un carrito de compras: pide cotización, conversa y después paga. Si alguien te está vendiendo e-commerce para un catering, pregunta muy bien para qué.
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